Adaptación tecnológica a las sequías

Autor: Biosfera | Revista Ambiental
Autor: Biosfera | Revista Ambiental

México es uno de los mercados latinoamericanos más importantes para las tecnologías de desalación y reúso de agua y efluentes. La tendencia es a la adquisición por parte de empresas y particulares que no ven un abastecimiento seguro en las redes municipales

ALADYR – México enfrenta una de las sequías más intensas y generalizadas de su historia. Según la Comisión Nacional del Agua, Conagua, para el 15 de septiembre del año en curso, las condiciones de sequía extrema en el país abarcan 67.08%. En el reporte se registraron 1,688 municipios con sequía y 589 municipios “anormalmente secos”.

De acuerdo al mismo organismo, alrededor de la mitad del agua potable distribuida no se contabiliza. En algunos estados como Puebla, el agua no contabilizada puede llegar al 70%. Adicionalmente, el consumo per cápita es de 380 litros por día, lo que está muy por encima de los 100 litros diarios que la Organización Mundial para la Salud considera necesarios para hidratación e higiene.

Los factores y variables para dibujar el preocupante cuadro de la situación hídrica de México pueden seguir mencionándose e incluir perspectivas de reducción de precipitación anual a causa del cambio climático, crecimiento poblacional y sobreexplotación y contaminación de fuentes, pero las advertencias han sido dichas de muchas formas y aún no se observa el viraje para hacer frente al problema.

Roberto Olivares, gobernador del Consejo Mundial del Agua y representante para México de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua, ALADYR, considera que el flagelo de la sequía es aún más encarnizado en México por la ausencia de planes y políticas públicas al respecto. “Desde el programa contra sequías en 2012 no ha habido otra iniciativa y mucho menos un esquema de anticipación o prevención” dijo.

Agregó que el agua no está entre las 25 prioridades del poder ejecutivo nacional anunciadas luego de las últimas elecciones presidenciales y que el otro “gran problema es que existe un sesgo dogmático contra la empresa privada”.

Hubo una serie de plantas y proyectos de desalación que merecieron la mención de Olivares entre las que destacaron las de Guaymas, Baja California, Hermosillo y Los Cabos, pero que varios procesos se han visto entorpecidos por una desconfianza del poder ejecutivo hacia la participación privada.

Baja California y Quintana Roo son las regiones pioneras en desalación

El sector privado

Ante el abatimiento de los costos en membranas e insumos para la desalación y la incapacidad de las prestadoras de servicio de proveer el recurso de manera confiable, los sectores hotelero e industrial han encontrado en la desalación y el reúso una forma de abastecerse.

“Sí, la ineficiencia en la prestación municipal de servicio a las empresas y las condiciones de escasez se han convertido en una oportunidad para los proveedores de tecnologías y servicios de desalación y reúso de agua y efluentes” dijo.

La desalación y el reúso de agua son dos prácticas clave en la gestión sostenible de los recursos hídricos, especialmente en regiones con escasez. La desalación es un proceso que implica la eliminación de la sal y otros contaminantes del agua de mar o agua salobre para hacerla apta para el consumo humano o uso industrial. Esto se logra a través de tecnologías avanzadas como la ósmosis inversa, donde se aplica presión para forzar el paso del agua a través de membranas semipermeables, dejando atrás las sales y los contaminantes. Por otro lado, el reúso de agua implica tratar y purificar aguas residuales para ser utilizadas nuevamente en aplicaciones no potables, como riego agrícola, lavado de autos o sistemas de enfriamiento industrial.

Estas prácticas tienen numerosos beneficios, incluyendo la diversificación de fuentes de agua, la reducción de la presión sobre fuentes de agua dulce limitadas, y la contribución a la conservación de los ecosistemas acuáticos.

“Entonces, la desalación y el reúso hoy son alternativas indispensables y, en un futuro próximo, serán obligatorias”. Completó Olivares.

Su propuesta es la de un esquema de análisis en propósito de anticiparse a las condiciones previsibles, acompañada de políticas públicas, leyes y los canales para distribuir el presupuesto con las respectivas sanciones.

Como ejemplos replicables en la gobernanza hídrica señaló al del Río Bravo y el del Valle de Mezquital, que se hacen a través de los consejos de cuenca y que se han constituido como casos de éxitos de mención internacional.

Afortunadamente, destacó, existe un buen clima para la adquisición de tecnologías por parte de la empresa privada. Un 40% de las aguas servidas se destinan para usos agrícolas e industriales. “Hay muchas oportunidades en medio de esta crisis.”

Por último, Olivares invitó a leer el documento denominado Apuntes Sobre la Gestión Hídrica y la Infraestructura Hidráulica del que participó en su redacción y que se le hizo llegar al ejecutivo nacional como forma de propuesta para la inversión. “Lo contenido en el documento no se ha visto reflejado en la implementación, pero es un buen inicio para cambiar las cosas”.

El 40% de los efluentes recolectados son reusados

Despiece
Sobre ALADYR

ALADYR es una asociación sin fines de lucro, referente en América Latina para todas aquellas organizaciones y empresas que proveen servicios y tecnologías para el tratamiento de agua, efluentes y desalación, así como para aquellas industrias que integran dichas tecnologías en sus cadenas de producción y servicios.

Desde ALADYR se promueve el conocimiento oportuno en gestión hídrica bajo la bandera de la sostenibilidad, provenir social y desarrollo económico, con el objetivo de garantizar el acceso al agua potable y la eficiencia en los procesos que integran este recurso.

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