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Día mundial de las abejas 2025

El 20 de mayo, Día Mundial de las Abejas —instituido por la ONU en 2017—coincidiendo con la fecha del nacimiento de Anton Janša, quien en el siglo XVIII fue pionero en las técnicas modernas de apicultura en su país natal, Eslovenia y reconoció a estos insectos por su habilidad para trabajar duramente y requiriendo a la vez muy poca atención. Cada año, se establece un lema o tema para el Día Mundial de las Abejas. En 2025, se ha elegido el siguiente: “Inspiradas por la naturaleza, para nutrirnos a todos”.
se convierte en un punto de reflexión técnica sobre un fenómeno crítico: la disminución de las poblaciones de abejas a escala global. Estudios del IPBES (Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos) indican que más del 40% de las especies de polinizadores invertebrados, principalmente abejas y mariposas, están en peligro de extinción.
Este declive tiene consecuencias directas en la seguridad alimentaria. Se estima que el 75% de los cultivos de consumo humano dependen en algún grado de la polinización animal. Entre estos cultivos están los de mayor valor nutricional: frutas, hortalizas, leguminosas y oleaginosas.

En el mundo existen alrededor de 20mil especies de abejas, mientras que en territorio mexicano habitan cerca de 2mil especies.
Yucatán y su historia
La Meliponicultura Maya: Un Patrimonio Vivo

En la época prehispánica, los mayas domesticaron a la abeja sin aguijón Melipona beecheii, conocida como xunán kab o “dama de la miel”. Esta especie era cultivada en troncos huecos llamados jobones, y su miel se utilizaba no solo como endulzante, sino también en ceremonias religiosas y como medicina tradicional.
Con la llegada de los colonizadores y la introducción de la abeja europea Apis mellifera, la meliponicultura tradicional enfrentó desafíos significativos. La producción de miel se industrializó, y la cera de Campeche se convirtió en un producto de exportación. Hoy en día, la meliponicultura representa solo una pequeña fracción de la producción apícola en la región, y las abejas nativas enfrentan amenazas como la deforestación y el uso de agroquímicos.

A pesar de estos desafíos, comunidades mayas en Yucatán, mantienen viva la tradición de la meliponicultura, reconociendo su valor cultural y medicinal. Es fundamental la defensa de las abejas nativas y la promoción de prácticas sostenibles para esta especie.
Yucatán y la meliponicultura
En Yucatán, este insecto polinizador forma parte de un sistema productivo tradicional: la meliponicultura, cuyo valor estratégico ha sido respaldado por el reciente Diagnóstico 2024 emitido por la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS).

Foto por: Denise Alves
El informe revela una práctica dispersa y vulnerada: el 76% de las unidades de producción se ubican en zonas rurales y marginadas, con una media de 8.7 cajas activas por productor. No obstante, el 65% de los meliponicultores carece de acceso a asistencia técnica especializada, y más del 80% opera sin vinculación a canales formales de comercialización. Esta desconexión limita el potencial económico de una práctica que, bien estructurada, puede aportar al equilibrio ecológico, la diversificación productiva y la resiliencia local.

Actualmente se registran 2,172 meliponicultores en Yucatán, con una estimación de más de 18,000 colonias en manejo activo. El rendimiento promedio por caja es de 516 ml de miel al año, con un valor de mercado estimado en $1,200 por litro en canales especializados.
El estudio también identifica 19 municipios con potencial de reconversión productiva meliponícola, donde coinciden condiciones climáticas, vocación forestal y presencia de comunidades organizadas.
Yucatán: Alta productividad con baja resiliencia ecosistémica
Yucatán es el principal productor de miel en México, generando cerca del 36% del total nacional. En 2018, se produjeron más de 10 mil toneladas, con un valor económico superior a $530 millones de pesos. Sin embargo, esta potencia productiva se sostiene sobre sistemas vulnerables tanto ambiental como estructuralmente.

Los factores de riesgo identificados según el informe del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), “Apicultura y producción de miel por Carlos Manuel Echazarreta González, incluyen:
- Pérdida de cobertura vegetal, con un promedio de 16 mil hectáreas deforestadas por año.
- Expansión de monocultivos (soya, sorgo, caña) y uso extensivo de agrotóxicos, especialmente neonicotinoides.
- Aumento en la frecuencia de sequías y eventos climáticos extremos que afectan floración y cosechas.
- Problemas sanitarios en colmenas por patógenos como Nosema spp. y Varroa destructor, sin protocolos de manejo integrados.
- Debilitamiento del mercado externo por fluctuaciones en normas de exportación, como el contenido de polen y residuos de antibióticos.
El estudio del CICY, recomienda una transición hacia una apicultura sostenible basada en investigación aplicada, restauración del paisaje y trazabilidad del producto. Algunas estrategias clave:
- Establecimiento de zonas agroecológicas de manejo apícola, con base en criterios de biodiversidad funcional, conectividad ecológica y cobertura florística nativa.
- Promoción de métodos integrados de control sanitario, combinando prácticas etológicas, biológicas y monitoreo molecular.
- Generación de sistemas de trazabilidad por lote de producción, mediante etiquetado geográfico y análisis de polen.
- Fomento de unidades de capacitación climáticamente inteligentes, utilizando indicadores de floración, humedad del suelo y dinámica poblacional de las abejas.
- Evaluación de especies nativas (como Melipona beecheii y Scaptotrigona pectoralis) como alternativa complementaria con menor huella ambiental.
Vegetación y producción de miel
La vegetación ofrece a las abejas una amplia variedad de plantas y flores donde recolectar néctar y polen.


El rendimiento promedio anual por colmena en Yucatán es de 28.7 kg de miel, superando el promedio nacional (21 kg). El 90% de la producción se destina a la exportación, principalmente a Alemania, Estados Unidos y Reino Unido.

Entre los municipios con mayor densidad apícola destacan Tizimín, Tekax y Peto, donde convergen tradición, volumen productivo y potencial de reconversión agroecológica.
Conclusión
La apicultura en Yucatán, tanto en su forma tecnificada como en la meliponicultura tradicional, enfrenta un dilema estructural: ser una potencia productiva en un contexto de creciente vulnerabilidad ecosistémica. Si bien los datos confirman la relevancia económica del sector también evidencian los límites de un modelo dependiente de monocultivos, agrotóxicos y pérdida de biodiversidad.
El Día Mundial de las Abejas no debe limitarse a conmemoraciones simbólicas. Es una oportunidad para reorientar los sistemas productivos con base en datos, ciencia aplicada y participación comunitaria.






