El Acuífero de la Península de Yucatán: Un Recurso Hídrico de Valor Incalculable que Debemos Preservar

Autor: Biosfera | Revista Ambiental
Autor: Biosfera | Revista Ambiental

En la Península de Yucatán, se encuentra uno de los acuíferos más grandes del mundo, un verdadero tesoro subterráneo que alimenta a la región con agua dulce.

El proceso hidráulico que ocurre en la península es fascinante. La mayor parte del agua que cae en forma de lluvia se infiltra en el suelo y se mueve radialmente hacia la costa. Esta transmisibilidad, que es la capacidad del acuífero para permitir que el agua fluya a través de él, es una de sus características distintivas.

Sin embargo, esta misma característica también lo vuelve vulnerable a la contaminación. Las actividades productivas y la falta de tecnología adecuada para el tratamiento de aguas residuales son las principales fuentes de contaminación del acuífero.

Según estimaciones de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), el acuífero de la Península de Yucatán recibe una recarga anual de aproximadamente 30 mil millones de metros cúbicos de agua dulce. Esto representa una enorme reserva de agua disponible para la región. A pesar de esta abundancia, es esencial utilizar el agua de manera responsable y sostenible para evitar contaminarla.

La conservación de la calidad del agua, la adopción de tecnologías para el tratamiento, saneamiento y aplicar prácticas responsables en nuestras actividades diarias son fundamentales para preservar este tesoro subterráneo.

Noh Mozon | Foto: Nativa
Cenote Nay Yah

Es interesante destacar que tenemos entre 5 y 6 mil metros cúbicos de agua dulce disponible por persona al año, mientras que solo necesitamos alrededor de 100 metros cúbicos por persona. Esto resalta la magnitud y la vastedad de nuestro acuífero.

La conservación de la calidad del agua, la adopción de tecnologías para el tratamiento, saneamiento y aplicar prácticas responsables en nuestras actividades diarias son fundamentales para preservar este tesoro subterráneo.

Fotografía:
Cenote Nay Yah por Nelly Quijano | IG: Nativasoy.

Fuentes:
Dr. Roger Méndez Novelo, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY)

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