Escasez del agua

Autor: Biosfera | Revista Ambiental
Autor: Biosfera | Revista Ambiental

La escasez del agua que prevalece en México es un problema complejo que provoca notables desafíos a corto, mediano y largo plazo, debido a que la situación varía de acuerdo con la región, lo mismo que los factores que la provocan, pues el fenómeno que se presenta en el norte del país es diferente al del centro, y más aún al de la Península de Yucatán, coincidieron especialistas. 

La disponibilidad de agua de calidad disminuye de manera notable debido al aumento de la población, así como la contaminación, la sobreexplotación de este recurso natural, la deforestación y el cambio climático, principalmente, por lo que urge el establecimiento de mejores estrategias para su conservación así como para evitar un mayor daño. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), “en México, el aprovechamiento del agua para distintos usos ha generado desequilibrios regionales en la disponibilidad, los cuales se acentúan con el crecimiento de la demanda”.

En México, la disponibilidad natural media total es de 475 kilómetros cúbicos, la precipitación acumulada promedio alcanza una lámina de 873 milímetros, del cual, el 70 por ciento regresa a la atmósfera por evapotranspiración, el resto escurre por los ríos o arroyos, o se filtra al subsuelo y recarga los acuíferos.

La subdirección general técnica de la Conagua mencionó que de 2021 a la fecha, las diversas sequías que han impactado al país provocaron, hasta la primera semana de este mes, que las 210 presas están al 50 por ciento de su capacidad, las cuales, tiene la capacidad de almacenar el 92 por ciento del agua de los embalses.

La situación se complica, pues hasta el primer semestre de 2023, en el país llovió 61 por ciento menos en comparación con años anteriores, incluso, del 1 al 22 de junio de dicho año se registró la tercera ola de calor del año que afectó a la mayor parte de la República Mexicana.

El coordinador del Consejo Ciudadano por el Agua, Cuauhtémoc Jacobo Femat, destacó la importancia de actual el sistema jurídico de México para evitar un deterioro del agua, para el bienestar del medio ambiente así como para la salud humana.

Al mismo tiempo que se deben imponer sanciones más elevadas para aquellas empresas que dañen el medio ambiente, tal el caso de las granjas avícolas y porcícolas, así como las caleras y cementeras, las cuales, dañan el manto freático.

Mientras que las inmobiliarias provocan la deforestación de cientos de hectáreas de bosques y selvas. La Península de Yucatán es una de las regiones más ricas a nivel nacional en disponibilidad de agua per cápita. Incluso, la disponibilidad per cápita en los tres estados de esta zona es de siete mil 442 metros cúbicos por año, cuando a nivel nacional es de cuatro mil 288 mt3.

El subsuelo de la Península de Yucatán es el acuífero de mayor recarga y el más extenso a nivel nacional, con grandes espesores de agua dulce, poe lo que no tiene problemas de cantidad, sin embargo es el más frágil, por lo que la calidad del vital líquido se deteriora a diario, debido a que es al mismo tiempo la única fuente de abastecimiento y el sitio de disposición de las aguas de desecho.

De acuerdo con la Unidad Mérida del Centro de Investigación y de Estadios Avanzados (Cinvestav), el tipo de suelo provoca que el problema sea más complicado, dado que la contaminación orgánica se filtra de manera inmediata al manto acuífero, y se dirige al mar. Incluso, los manglares no se dan abasto.

Asimismo, la falta de drenaje para evitar que los desechos orgánicos se distribuyan en el manto freático provoca una acelerada contaminación del subsuelo. El especialista del Cinvestav-Mérida, Jorge Alfredo Herrera Silveira, consideró de urgente el inicio de estrategias para su solución, aplicando la tecnología existente en nuestro alrededor en base a los conocimientos sobre las características del subsuelo.

Para ello, es necesario crear plantas pilotos experimentales y no experimentos de laboratorios, además que la labor debe de ser conjunta entre las diversas dependencias gubernamentales y los tres niveles de gobierno. En Yucatán, las aguas residuales de las ciudades y de las granjas porcícolas y agrícolas se vierten directamente al acuífero, sin tratamiento alguno, lo que genera su contaminación.

No se trata de construir un sistema de drenaje, por los costos que tendría, pero se podrían sellar las fosas sépticas existentes o cambiarlas por otras que contengan los desechos, para su posterior tratamiento, subrayó.

Estableció como segundo punto el tratamiento de las aguas residuales, y propuso implementar un sistema de limpieza de sumideros, cuyos residuos se dirijan a una planta de tratamiento de aguas residuales. Mientras que como tercer punto señaló el uso de las aguas tratadas para regar áreas verdes, como parques y jardines.

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