Humedales

Autor: Biosfera | Revista Ambiental
Autor: Biosfera | Revista Ambiental

Los humedales abarcan lagos, ríos, acuíferos subterráneos, pantanos, marismas, turberas, manglares, entre otros ecosistemas que tienen como característica común la abundancia de agua y zonas de alta producción biológica que, en conjunto con la cobertura vegetal hacen de estos sitios grandes almacenes de bióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero que causa el cambio climático.

En el caso de la Península de Yucatán están los cenotes, las aguadas y las grutas inundadas, debido al sistema kárstico del suelo. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se han perdido más del 35 por ciento de los humedales del mundo entre 1970 y 2015, mientras que en el país, esta tasa es del 62.1 porcentual, según la Evaluación cuantitativa de la pérdida de humedales en México.

En la República Mexicana existen 144 sitios Ramsar por su importancia internacional y aunque muchos de ellos están protegidos no se ha logrado detener su degradación. De acuerdo al Sistema de Monitoreo de Manglares en México, el país ocupa el cuarto lugar mundial en mayor extensión con poco más de 856 mil hectáreas, solo detrás de Indonesia, Australia y Brasil. En 2020, la Península de Yucatán ocupaba el primer lugar nacional en extensión de manglares con 544 mil hectáreas o el 63 por ciento nacional, de las cuales 200 mil se encuentran en Campeche, 247 mil en Quintana Roo y 96 mil 873 en Yucatán.

El director de Santuarios Marinos de Oceana en México, Miguel Rivas, afirmó que “a pesar de su importancia, las estimaciones señalan que los humedales se pierden hasta tres veces más rápido que los bosques en el planeta”. Aseveró que las principales causas del deterioro de estos ecosistemas son el cambio de uso de suelo, el turismo descontrolado, el crecimiento urbano desregulado y la falta de cumplimiento de las leyes vigentes.

Asimismo, entre los impactos de la pérdida de humedales destacan las afectaciones a las rutas migratorias de aves que usan estos ecosistemas para descansar y alimentarse, así como una mayor vulnerabilidad ante el impacto de tormentas y huracanes.

Por su parte, especialista de la Unidad Mérida del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Jorge Alfredo Herrera Silveira, expresó que Yucatán ocupa el tercer lugar a nivel nacional en los bosques de tipo manglar con cerca de 97 mil hectáreas; sin embargo, por proliferación de asentamientos irregulares en toda la costa yucateca al año se degradan 100 hectáreas que se suman a las 20 mil ya afectadas.

Hasta el momento no hay un censo sobre el número de asentamientos irregulares que hay en los 378 kilómetros de humedales costeros de la entidad, aunque el encargado del despacho de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Jesús Lizárraga Veliz, reconoce que “es un problema real, el cual prevalece en toda la costa yucateca, pero es más notable desde Progreso a Sisal”.

Tal relleno afecta directamente la circulación del agua en el sitio y deja grandes extensiones de mangle aislado, por lo que tiende a desaparecer paulatinamente. 

La especialista de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Claudia Teutli Hernández, apuntó que la invasión de los sistemas de manglar se registra de manera acelerada debido a que la industria inmobiliaria construye al destajo, sin la aplicación de la normatividad, y se olvidan de que es una zona federal.

Precisó que en Yucatán, los manglares más afectados se encuentran en Chuburná y Sisal, pero la problemática ocurre en toda la costa, por lo que de continuar la degradación de estos ecosistemas, la contaminación al mar se agudizará, ya que en Yucatán los bosques de manglar tienen una estrecha relación con las descargas de agua subterránea.

Herrera Silveira explicó las densas raíces de los manglares ayudan, entre otras cosas, a fomentar los depósitos de sedimentos que reducen la erosión costera, además de que filtrar los nitratos, fosfatos y otros contaminantes del agua, por lo que de continuar este problema a mediano plazo las actividades humanas pueden acabar con esta riqueza natural.

Lizárraga Veliz aseveró que los asentamientos irregulares generan un grave daño al entorno natural, a pesar que toda la extensión costera forma parte de diversas Áreas Naturales Protegidas (ANP), tal el caso de la Reserva Estatal de Ciénegas y Manglares de la Costa Norte de Yucatán.

Hasta el momento no hay un censo sobre el número de asentamientos irregulares que hay en los 378 kilómetros de humedales costeros de la entidad, y de acuerdo con la ex comisaria de Chicxulub Puerto, María Elena Figueroa León, tan sólo en esta población hay cerca de 500 casos.

La situación se complica aún más, debido a los especuladores, quienes venden el lugar una vez que lo regularizaron, y posteriormente acuden a otro sitio para invadirlo y luego comercializarlo.

La Profepa reveló que hay un plan piloto para la reubicación de familias, sin embargo, hasta el momento no hay una fecha específica para su inicio, y aún no se determina el lugar donde las instalarán y mucho menos el número de beneficiarios.

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Sustentable, la región está conformada por cuatro ANPs, las Reservas de la Biosfera de Ría Celestún y de Ría Lagartos, así como la Reserva Estatal El Palmar, y la Ciénegas y Manglares de la Costa Norte, ésta última está conformada por los municipios de Hunucmá, Ucú, Progreso, Ixil, Motul, Dzemul, Telchac, Sinanché, Yobaín, Dzidzantún y Dzilam de Bravo, con una superficie de 54 mil 776.72 hectáreas.

Finalmente, cabe mencionar que el pasado 2 de febrero se conmemoró el Día Mundial de los Humedales, por lo Oceana pidió frenar la pérdida de estos ecosistemas que son clave para enfrentar la crisis climática que, entre otros impactos, intensifica los desastres naturales que suelen afectar a las familias más pobres.

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