Matemáticas sagradas en las artes

Autor: Biosfera | Revista Ambiental

0:00 0:00
100

Autor: Biosfera | Revista Ambiental

La conjugación de las matemáticas y el arte para lograr la armonía visual lo más cercano posible a la perfección es la clave de las obras del pintor yucateco Manuel Jesús May Tilán así como del escultor Reynaldo Bolio Suárez, mejor conocido como Paccelli, cuyo trabajo es reconocido a nivel internacional.

La técnica aplicada por diversas civilizaciones, y retomada por grandes artistas a partir del Renacimiento, es utilizada por algunos expertos del arte, cuyas obras cautivan a muchos.

May Tilán afirmó que al utilizar “la divina proporción” sigue el paso ha legado Leonardo da Vinci, Diego Velázquez, Clemente Orozco y Fernando Castro Pacheco, entre otros artistas.

Al mismo tiempo que en sus obras utiliza las ventajas que proporciona el número áureo, en ellas también conjuga los símbolos y signos de diversas culturas mesoamericanas, e incluso, la mesopotámica.

Con el empleo de los conceptos de los matemáticos Leonardo Pisano, mejor conocido como “Fibonacci” y Lucas Pacioli, así como las técnicas de grandes artistas, desde los mayas precolombinos, los aztecas, los mesopotámicos, los griegos y los renacentistas, en sus obras está el número dorado, la razón matemática 1,6180339887…

La proporción áurea es el lenguaje matemático de la belleza y de la naturaleza, ya que permite la armonía de las formas que nos rodean, aseveró el astrónomo yucateco Eddie Ariel Salazar Gamboa, al destacar que su empleo en el arte permite acercarnos a la perfección.

De acuerdo con especialistas, en la línea o tendencia artística principal de la obra de May Tilán se explora y profundiza temas que abarcan la teoría del color, la sección áurea, la representación de la figura humana, la fauna y la flora, desde la inquietud de lo visceral, y la pasión por la textura,

Asimismo, comprende grandes contrastes de color puro basados en diversas corrientes pictóricas y/o matices de los murales prehispánicos.

Las obras están plasmadas desde el lenguaje del abstracto informal y el expresionismo abstracto.

Expresó que es uno de los pocos representantes del arte abstracto informal, buscando mucho el color para darle un mayor valor en sus obras.

“Las inquietudes de una persona se da en el arte, y una forma de comunicación es la pintura”, aseveró.

Proporción áurea

La proporción áurea es una razón matemática utilizada por diversas culturas, en su arquitectura, pintura y música, entre otras ramas de las bellas artes, armonía que también está plasmada en la naturaleza, y que coincide con la famosa correlación de Fibonacci.

Salazar Gamboa consideró que phi o número dorado (1,6180339887…) “es el número que da la armonía de las formas y permite la armonía en la naturaleza”.

“El phi permite la simetría perfecta de las formas y las dimensiones que tiene”, tal el caso de las conchas de los caracoles, los girasoles, los pétalos de las rosas, las ramas de los árboles, la reproducción de diversas especies de animales, la forma espiral de las galaxias, e incluso, hasta en los agujeros negros.

Todo ello coincide con la sucesión de Fibonacci, cuya serie numérica la describió en el siglo XIII, la cual arranca con los valores 1 y 1, a partir de los cuales cada término se genera con la suma de los dos anteriores, por lo que los primeros 15 primeros números de esta serie infinita son 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377 y 610.

Desde la pintura, con la proporción áurea o divina proporción se describe como los elementos de una obra de arte se pueden colocar de la manera más estéticamente agradable.

Incluso, durante el Renacimiento, muchos artistas han compuesto sus trabajos de acuerdo con la proporción áurea, ya que estaban seguros de que esta relación les daba a sus obras un carácter estético especial.

May Tilán aseveró que al emplear al número dorado “se evita la monotonía con la distribución adecuada de los elementos, y ello permite que el espectador concentre su atención en la obra de arte”.

De ahí la importancia de investigar antes de pintar, pues de esta manera uno se acerca más a la realidad.

“Hay que investigar para reflejar todo lo posible, hay que captar todos los elementos posibles. Una obra de arte, nada te responde cuando se hace por oficio”, subrayó.

Resaltó que las bellas artes no se escapan de las matemáticas, pues están muy ligadas, son complementarias.

“Hay que plasmar las matemáticas en el arte, pues cuando no hay una composición en un cuadro, el que lo vea la parecerá monótono, y hasta cansado”, sentenció.

Expresó que fue en “La Esmeralda” cuando se topó con el número dorado, y luego de varios años retomó los conceptos para aplicarlos de manera conjunta, y el resultado más evidente es con la obra “Los colores de la piel”, en la cual representa el resurgimiento de la discriminación racial.

El abcd artístico

El artista consideró a la proporción áurea así como el uso de los símbolos y signos de antiguas culturas como “el abcd de su obra”.

Comentó que en “Los colores de la piel”, así como en la gran mayoría de sus obras reúne conceptos de diversas culturas, que van desde la escritura cuneiforme de los mesopotámicos hasta los jeroglíficos mayas y aztecas, entre otros.

“Hay que abrir la imaginación para plasmar diferentes formas, al mismo tiempo hay que incluir nuestro legado cultural”.

Enunció también el caso del “Códice Maya”, una colección de 60 piezas de diferentes formatos, que van desde los 20 por 30 centímetros hasta de una dimensión de 1.6 por 3 metros.

En las obras “hay grafismos con referencia de complejo que es el pensamiento maya, desde el conceptualizar el astro hasta sus conocimientos astronómicos”.

Los mayas precolombinos plasmaron su conocimiento en códices, de los cuales, sólo se conservan tres, todos ellos resguardados en bibliotecas de Europa, cuyos nombres corresponden a las ciudades donde actualmente se encuentran, tal el caso de Madrid, España; París, Francia, y Dresde, Alemania.

En el caso específico del códice de Dresde, es un documento astronómico, pues ahí se contemple el conocimiento que tenían en torno a la Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, e incluso, la tabla de eclipses aún se puede utilizar para predecir la aparición de estos fenómenos naturales.

TAMBIÉN PUEDES LEER ACERCA DE: