La dieta de los mexicanos incluye microplásticos, partículas contenidas en diversos comestibles de origen animal, que en el caso de la Península de Yucatán es través de los pollos y gallinas, así como de diversas especies marinas comestibles, por lo que está en riesgo la salud humana, coinciden especialistas.
Por ende, se alertó que representa un serio problema de salud ya que dichas partículas, al ser consumidas se adhieren con facilidad en los tejidos de las personas.
La especialista de la Unidad Mérida del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Dalila Aldana Aranda, advirtió que en Yucatán son diversas las especies marinas comestibles que están contaminadas con microplásticos.
La contaminación de los mares amenaza con convertirse en un problema de salud pública, especialmente por la presencia de microplásticos en los alimentos.
“A diario, los yucatecos así como el turismo que arriba al Estado ingieren estas micropartículas al consumir peces y mariscos capturados en costas de la Península de Yucatán, así como los subproductos, como los ceviches”, enfatizó.
Por lo pronto, el problema ya se detectó en el caracol blanco marino, específicamente, el Strombus gigas, que está en el Parque Marino Nacional Arrecife Alacranes.
Debido a la grave problemática que prevalece en esta región del país, en Cinvestav – Mérida se realiza un estudio para detectar el grado de contaminación con microplásticos en diversas especies marinas comestibles, tal el caso de las almejas, cangrejos, chivitas, la cacerola marina, y en peces.
Remarcó que se evalúa que especies están contaminadas y en que épocas del año se dar el mayor índice de polución.
“Es un grave problema que se da en todo el mundo, y Yucatán no es la excepción, por lo que es urgente establecer medidas para disminuir la problemática”, aseveró.
Primeramente, está el evitar tirar basura, en especial objetos de plástico, así como el quemarlos, ya que son la principal causa de contaminación de los alimentos que a diario se consumen.
Definió el microplástico como partículas de polímeros de talla inferior a cinco milímetros. Aunque también hay también mucho más pequeños, los llamados nanoplásticos.
“El microplástico está en el estómago de los peces e invertebrados comestibles, los cuales pasan a los tejidos, es decir, los músculos, hasta que estas sustancias tóxicas son consumidos por el hombre, y el mismo proceso hay con las personas”, añadió.
Problema avícola
Por su parte, la investigadora del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Esperanza Huerta Lwanga, enfatizó que ésta situación representa un problema para la salud, por lo que destacó la importancia de establecer estrategias para evitar mayores problemas.
De acuerdo con su estudio, definió microplástico como las partículas de plástico de un tamaño menor a cinco milímetros, las cuales se encuentran como contaminantes en los suelos de todo el mundo, por lo que México no es la excepción.
“Al ser tan pequeños son difíciles de detectar y los animales que se alimentan de vegetación, semillas o microorganismos en el suelo, suelen ingerirlos accidentalmente”, acotó.
Dentro del cuerpo de los animales, dijo, los microplásticos se acumulan y entran a la cadena alimenticia, donde pueden pasar de animal en animal hasta llegar al plato de los mexicanos.
Mencionó que en el estudio realizado en hogares mayas del sureste del país, detectó la presencia de microplásticos en los turrículos, o excretas de lombrices.
Incluso, dentro de las mollejas de pollos y gallinas para consumo humano se hallaron tanto estas micropartícular así como plásticos de tamaño mayor a cinco milímetros.
Huerta Lwanga calculó que los mexicanos podrían consumir, en promedio, 840 partículas de microplásticos al año, lo cual puede representar un problema para la salud.
“Los microplásticos contaminan el suelo y cómo pueden llegar a los alimentos que forman parte de la dieta de los mexicanos, una anomalía ambiental se transforma en un problema de salud pública”, subrayó.
Explicó que el plástico y el microplástico llegan al suelo principalmente por tres motivos, primeramente, por el inadecuado manejo de los desechos y la quema de la basura.
Asimismo, los sistemas agrícolas utilizan los acolchados de plástico, que son enormes mantas con las que cubren los cultivos, por lo que el polímero queda acumulado en el suelo.
Incluso, con el uso de aguas residuales para el riego, ya que los procesos de filtración de estas no logran remover los plásticos de tamaños muy pequeños.






